Oro marino

By Casa Portuguesa / 16 - May - 2018

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Por Fernanda Segura

 

Aunque la mayoría de los mexicanos solamente nos acordamos del bacalao una vez al año cuando cenamos la receta de la abuela en Navidad, lo cierto es que este espécimen tiene una gran historia más allá de las fiestas decembrinas, particularmente en Europa, donde es un favorito los 12 meses del año.

Es un hecho que el bacalao es muy cotizado desde hace varios siglos, especialmente desde que los noruegos comenzaron a comercializarlo, incluso se dieron guerras para disputarse el dominio de su mercado, al punto que los oriundos del Reino Unido llegaron a llamarlo “oro británico”.

Ahora, no podemos hablar de este manjar del mar sin mencionar a Portugal,  ya que precisamente en el siglo XV -época de navegaciones y grandes hallazgos- los portugueses descubren el bacalao,  convirtiéndose en el principal consumidor de este codiciado bien, al que llamaron ‘Fiel Amigo’, el cual rápidamente llegó a ser pilar de la alimentación de la clase media al ser mucho más barato que la carne, y al ponerse en conserva de sal podía viajar grandes distancias y mantenerse en buen estado.  

No es de sorprenderse que al día de hoy el bacalao sea una de las principales tradiciones gastronómicas de Portugal –convirtiendo al país lusitano en el principal importador de bacalao originario de Noruega-, pues nos encontramos frente a un alimento con gran aporte nutricional: una porción (100 g.) aporta entre 18 y 20 gramos de proteína y al mismo tiempo es bajo en grasa (¡menos del 1%!), por lo que es una excelente opción si estás cuidando la línea.

Además, hacerlo parte de la rutina diaria puede traer muchos beneficios, ya que es una excelente fuente de vitaminas A, D y E, también Omega-3, lo cual se traduce en una buena dosis de antioxidantes y grasas buenas; tu piel y tu cerebro te lo agradecerán.

¿Si te preguntas cómo podrías comerlo además de “a la vizcaína”? Has de saber que el bacalhau, dirían los portugueses, es un pescado muy versátil, dando la posibilidad de disfrutarse de mil y un maneras: crudo, asado, pochado, guisado (compartiremos recetas ¡muy pronto!). La buena noticia es que no tienes que esperar hasta fin de año para probarlos, todos están disponibles en Casa Portuguesa.

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